Los días de vino y rosas en las casetas de la Feria de Salamanca


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casita. Amaneciendo en este 22 de septiembre. Es muy temprano. Lo sé, Pero ayer me acosté relativamente pronto.

He recuperado esta foto de un día de feria en la caseta de las “Cuatro hermanas’. Con tus amigos Nicolás y María. Tomando el aperitivo en la Plaza de Los Bandos.

Qué buenos tiempos aquellos con los amigos Tomando vermuts y vinitos por ahí. .

Sonrisa infinita a tu lado. Cómo siempre. No veas lo que me sigue costando amanecer sin ti y sin mamá. Hoy me he levantado con una nostalgia tremenda. Y rota de la espalda. Los años no pasan en balde. Y los míos ya se van notando.

Lo único bueno es que podemos seguir contando las cosas y disfrutar de la vida, que no es poco.

Aquel día lo pasamos genial realmente. Estuvimos hasta las 4 de tapeo. Qué divertido. Este año como no pusieron casetas, pues nada. Se han pasado los fiestas de la mejor manera posible.

Y siempre dando gracias. Ahora toca ponerse las pilas cara al otoño, pero bueno.

Voy a desayunar. Estoy muerta de hambre. Sigo añorando aquellas época en que te preparaba tu Cola Cao con los bizcochos. Lo que podías disfrutar de una cosa tan simple como esa.

Y si. Hasta las 11 y 11 estabas en la cama. Con tus pijamas de pantalón corto y largo. El más original que tuviste te la trajo Mariko de Japón. Era una especie de kimono en azul precioso. Lo que te pudo encantar.

Vinieron desde Japón a verte. Menuda ilusión. Qué bonitos días. Hoy no escribo más salvo que haya alguna novedad.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️