Mis divertidas aventuras sobre ruedas en el circuito de Motorland


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy es San Mateo, día de la provincia y antes fin de feria.

Siempre íbamos a los toros. El espectáculo comenzaba antes porque ya oscurecía mucho más temprano.

Era el día de los rejoneadores. Recuerdo que un año toreó Emilio Oliva, el de Chiclana. Y no sé por qué me encantó. Cosas de la edad del pavo.

Aunque ahora estoy volviendo a esa etapa en que me gusta todo lo que atraía cuando era adolescente. Los conciertos, las atracciones y las motos.

Precisamente hace 2 años me hice esta divertida foto en Motorland. Montada en una BMW. Creo que fue el viaje más bonito desde que te fuiste.

Aún me veo en la puerta del box de Valentino Rossi escribiendo el blog. Ese día me salió un post muy bonito. Quizás me inspiró el sitio donde estaba. Quizás no. Fijo.

Un sueño que terminó con una foto con Valentino Rossi y un enorme arco iris de despedida. El regalo más bonito que me pudistes hacer, papá.

Fue la despedida perfecta a cuatro días de ensueño, en los que tuve la oportunidad de bajar a la pista para ver a darle la bandera a Alex Rins.

Ojalá pronto pueda volver a un GP. Ya sabes que es lo que más me gusta en esta vida. El ruido de los motores me vuelve loca. Y no me arrepiento. Al contrario. Vivo cada carrera como si fuera la última.

Mi lema desde meses es haz todo lo que te apetezca, porque esto pasa rápido y no hay marcha atrás.

Voy a empezar a hacer cosas en casa y a dar un largo paseo. No sé hasta donde seré capaz de llegar, pero me hace falta, porque he cogido un poco de peso.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️