Las tardes de toros y las sabrosas mañanas de casetas


¡Hola papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casita. 12 de septiembre y ha amanecido un día oscuro, aunque empieza a clarear directamente.

Hace años por estas fechas comenzaban los toros en Salamanca. Recuerdo que siempre íbamos a coger el abono a Íscar Peyra. A las taquillas donde siempre se formaban enormes colas. Tenías un amigo en la taquilla. Ahora mismo no recuerdo su nombre, pero te trataba con mucho cariño.

Llegaron a hacer 10 espectáculos. Bastantes. Ahora hay 3 y ya. Se acabó la historia. Tal y como está la situación, mejor así.

El mejor rato de cada tarde, era el de el cacho. Un bocatín que nos comíamos a media tarde y la compañía. Siempre estábamos Miguel, Juan, el funerario y el abuelo.

Vaya personaje más típico. Cuando pasaba el veterinario decía: ‘Pinedo, cabrón Otros mil duros al bote’. Y todo el tendido muerto de la risa.

Este año no ha habido coloquias en la caja, pero sí unos aperitivos en el Casino.

Anoche, cotilleando mi Instagram, encontré una foto de Joselito con Talavante. Y otra de nosotros dos en las casetas de ferias. Concretamente en las de las 4 hermanas. Nos zampábamos unos platos de patatas meneadas, de torreznos…

Menudo festín. Este año dando gracias que solo hay terrazas y hasta hace dos días puede entrar uno en la barra. Cuando pase esto, el ambiente se quedará tranquilo.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! Os quiero ❤️