La festividad de la Virgen de la Vega más sobria y triste


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. De momento. Hoy es 8 de septiembre. Patrona de Nuestra Señora de la Vega. Qué diferencia de ambiente. Han bajado las temperaturas muchísimo. Y el día ha amanecido gris y feo (aunque ahora va abriendo). De esos que no me gustan nada.

A diferencia de otros años, anoche no hubo fuegos artificiales, ni ofrenda floral por la tarde ni nada. Una lástima ver la ciudad con un aspecto tan desolable.

Con lo que era antaño. Pero bueno. Las cosas vienen así y hay que aceptarlas. La foto es del año pasado. Gente visitando a la Virgen en la Catedral.

Esta mañana teníamos como tradición ir a ver el pregón a la Plaza Mayor. Y luego a tomar unos vinos por ahí. Eso sí era vivir la vida. Lo que nos podíamos reír juntos.

Pienso que siempre soñaste con algún día poder estar ahí en el balcón del Ayuntamiento, pero al final no se cumplió.

En función del pregonero llegabas a casa de un humor o de otro. Yo recuerdo ver allí a Agustín Tamames, a Helena Pimenta, a Santiago Martín ‘El Viti’… Por hacer un pequeño resumen.

Estos días me ponen melancólica. Pero es normal. El cambio del coronavirus ha sido brutal. De tener un programa relleno de actividades a la situación que hemos llegado va un quintal.

Hoy sí, peque. Hace años que saliste del hospital. Y lo celebramos como pudimos. Aquí, pero felices. No era para menos. Después de la grave cirugía a la que te sometieron, había que alzar las copas por todo lo alto.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Ñ