Los bellos atardeceres con cielo morado en el cielo de Salamanca


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo amaneciendo. Temprano, como siempre, para aprovechar a tope este día que ha amanecido con algunas gotas de agua y una temperatura agradable.

Todavía es de noche. Se pasó lo mejor del verano y ahora toca bregar con el otoño, tu estación favorita del año. Lo único bueno que tiene es que te deja imágenes como éstas. Un bello atardecer en la parroquia de San Marcos.

Ayer fue día de piscina con tus amigos y el final de la vuelta a España, en Santiago de Compostela. Una ciudad que te enamoró desde el primer momento en que te fuiste. La tierra de Valle Inclán, del antiguo “Derby”. De tantos y tantos momentos maravillosos que pasamos juntos allí. También bajo un paraguas, pero juntitos de la mano.

Para lo que yo era con el ciclismo, solo he visto dos o tres. El resto de los días lo pasaba chapoteando en la piscina. Qué divertido es poder practicar ejercicios imposibles dentro del agua.

Este mes va a ser un poco complicado para mí. Mañana hace años que te dieron el alta en el hospital. Y a los pocos días ingresaba mamá. Tú eras mejor enfermo, pero ella lió una.

Recuerdo que, después de una noche en ayunas, le trajeron para almorzar un pollo con patatas. Y con el carácter que tenía, lo comenzó a desmenuzar y se le fue todo al suelo para desesperación de las personas que le atendían y mía. No me podía creer el hambre que había pasado en esas horas.

Vaya par. Os ponías de acuerdo hasta para eso. En fin. Cosas de la vida. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️