Las historias de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casita. Aguantando un poco más en la cama hoy domingo. Ya sabes que tengo antojo de churros desde hace no sé ni el tiempo, pero me temo que hoy no será.

Un desayuno ligero y a la piscina, que en nada la cierran ya. Es 5 de septiembre. Rebuscando en mi archivo particular de fotos he encontrado una que para mí humilde gusto es preciosa..

Fue una tarde que llevé a mamá a Alba de Tormes a comprar pastas de té y a tomar un pinchito en un bar que por casualidad se llamaba Fidel.

Al retornar, llevándote siempre en el recuerdo, me acerqué a ver a tu admirada Santa Teresa de Jesús. Le coloqué un marcapáginas de ‘La Campana del Carnaval” para que os quedarâis juntos un rato.

De pequeñas, no me digas la razón, siempre andabas vacilando con el supuesto ‘romance’ de la literata con San Juan de la Cruz. Tanto armaste con ello, que al final, un día, estando en la Catedral de Ávila, mientras que un grupo de niños hacía una visita guiada, Marta les dijo que estaban liados. La pobre se santiguaba de pensarlo, mientras nosotras reíamos sin parar. Qué risas nos echamos.

Tenías cada idea… Que mejor no cuento todas. Voy a desayunar que me están rugiendo las tripas. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! Os quiero! ❤️