Las comiditas con tomate, bocata de jamón y natillas


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Espero que bien. Hoy es Nuestra Señora de las Nieves. El santo y el cumpleaños de tía. Un día en el que habrá que hacer una pequeña celebración adaptada a la nueva normalidad.

El otro día pasé por una frutería y encontré estos tomates. Lo que te podían gustar, de verdad.

Un verano sin tomates era un día perdido, directamente. Te los solía ir a buscar a la frutería Palacios. Una de las mejores de Salamanca.

Y cuando llegaba a casa con ellos, te cambiaba la cara. Un alimento tan básico y que saboreabas con tanto placer. Fuera donde fuera. Te cogías tu cuchillito y tu salero y a disfrutar.

Siempre me decías que era manjar de dioses. Una vez, incluso, llegamos a hacer una apuesta con respecto a ese tema. No sé si por suerte o por desgracia, la perdiste. Así que me libré de comer el tomate. Menos mal, porque siempre he sido un poco especialita para las comidas.

Si la hubieras ganado no me habría quedado otro remedio que darle un buen mordisco.

Y es que siempre estábamos igual. Broma tras broma. Era todo tan divertido, realmente.

Una de las últimas veces que estuviste en el hospital, donde aborrecías el menú, todas las mañanas, antes de ir a verte, te compraba tomates, melocotones de Calanda y un buen bocata de jamón, en el restaurante Gran Vía, el de tu amiga Carmen.

Una de las veces que lo estabas comiendo a escondidas, apareció la enfermera que te dio el alta. Pensábamos que le iba a parecer mal, pero al contrario, te comentó que la vida te había dado variar la alimentación para coger más defensas y curar la infección que habías tenido a raíz de la operación para amputarte un dedo del pie.

Cada vez que me veías llegar con la bolsa, se te ponía una sonrisa más amplia. Lo degustabas como si no hubiera mañana. Y bien que hiciste.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s