El día que nació la otra ‘meona’ después de una noche de parrillada en Santa Marta


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy es Santa Marta. Supongo que una fecha muy especial para los dos. Si mi memoria no me falla, esta pasada noche estabáis dando vueltas por esta localidad salmantina comiendo una buena parrillada de chorizo.

Típico en vosotros. Os gustaba vivir la vida a vuestra manera. Mamá estaba ya fuera de cuentas y solo se le ocurrió ponerse morada de grasa con la panza a punto de explotar.

Aunque yo ya había nacido, lógicamente, por la edad, no recuerdo mucho. Lo que me habéis contado.

Llegasteis a casa, os metisteis en la cama y al poco rato, mi princesa salió de cuentas. Por lo que me contaba en ocasiones, llegó al hospital por los pelos.

Creo que fue un parto relativamente corto. Y cuando por fin nació Marta, le dijo a la comadrona: “Doña Esperanza, ésta es un poco más chica”. Y no, no fue mucho más chica. Pesó 4 kilos. 600 menos que yo.

Por lo que oí, a papá no le hizo ninguna gracia que fuera otra muchacha. Había preferido un niño, pero como eso no se puede elegir, pues nada. Tan felices.

Conociéndote, lo celebrarías por todo lo alto. No era para menos la cosa. Otra ‘meona’, que era la expresión que siempre utilizabas para referirte a las niñas. Al final te quedaste con las ganas del niño, pero bueno.

Se consigue casi todo en esta vida. Casi todo. Lo más importante es ser feliz en el día a día. Sonreír, charlar con los amigos, disfrutar. No sé, papá. Esta vida es tan extraña.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa allá donde estéis. No olvidéis hacer un brindis en este día tan especial para vosotros. ¡Os quiero! ❤️