El hilo que nos sostiene vivos hasta que alguien lo corte (Carpe Diem)


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Espero que bien. En el cielo, contemplando esa maravilla que es despertarse y ver amanecer. Y más desde ahí arriba. Un lugar de privilegio para ver las estrellas, la luna y todo ese complejo mundo que nadie es capaz de entender.

Cada noche miro hacia arriba y pienso lo mismo. ¿Quién creó el universo? ¿Sería cierta una teoría que tenía mamá que decía que todos éramos una especie de marioneta pendiendo de un hilo?

Según su teoría. Un poco extraña también, pero con algo de certeza, alguien iba cortando esos hilos. Y cada día le tocaba a uno. Nadie sabe realmente cuando ni donde.

La primera vez que me lo contó, pensé que estaba delirando, pero luego me di cuenta que no. Desconozco si realmente la fórmula es esa. En realidad tampoco me importa demasiado. Sé que como a todos, un día cortarán mi hilo también. Y todo lo que no haya hecho antes, serán sueños perdidos.

Por eso ahora, te replanteas la vida y piensas en lo que harás al día siguiente. Lo mejor. No perder una oportunidad. Hacer lo que esa mañana te pida el cuerpo.

Vida tenemos una. Larga para algunos y corta para otros, pero una al fin y al cabo. Así que nada. Eso nos toca. Vivir. Vivir de la mejor manera posible. Y por eso ya me he prometido a mi misma no quitarme ni un capricho (siempre dentro de lo factible).

Mamá era feliz con sus caramelos, sus dulces y sus cafetitos a media tarde en el Elfos. Tú, en función del día. Unas veces te levantabas a pasear, otras a tomarte tus vinos. Eso sí. Siempre te levantabas a las 11.11.

La de manías que se van cogiendo con el paso del tiempo. Como desayunar un Cola Cao con bizcochos. En alguna ocasión me han dado ganas, pero creo que es demasiado contundente para mi estómago. Así que mejor ni intentarlo.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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