Las aventuras de Santander y mis noches locas de X-Fighters


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Con una temperatura tremenda propio de la fecha estival. Ola de calor. Antes solíamos matarla con un vermut bien fresquito en Las Cuatro Hermanas y un rico pincho de tortilla de patata o de chanfaina.

Hoy he recuperado esta foto. Mi primera vez en los X-Fighters. Año 2013. Me gusta por la cara de felicidad que desprende mi rostro.

Ya sabes que me gusta recordar nuestros momentos más felices. Y éste fue uno de los míos.

Supongo que sería mejor el reencuentro. Como siempre. Qué buena costumbre agarré desde bien pequeñita, aunque a ti no te hicieran mucha gracia.

Recuerdo que tú te ibas a la cama a dormir a pierna suelta y yo me quedaba en el cuarto de estar tomándome un copazo y disfrutando de la noche hasta las tantas.

No hace tanto estaríamos preparando nuestro viaje a Santander. Eran 10 días de desconexión y refrescar un poco en la playa del Sardinero. Comidita rica, cenas deliciosas y muchas horas de sol, sal y por la tarde a los toros en el autocar del hotel.

Me viene otra vez a la cabeza el día que se inundó el centro de la ciudad. Estábamos almorzando tranquilamente. De repente, se fue la luz, empezaron a desprenderse cascotes del techo y un camarero se desvaneció.

Cuando regresábamos a nuestro alojamiento, el agua nos llegaba hasta las rodillas. Nos subimos a la marquesina del autobús y allí capeamos el temporal como pudimos.

Luego nos armamos de valor y bajamos caminando hasta el hotel. Las locas aventuras de los Carnero. Qué divertidas casi todas

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que empieza mi día. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️