Las divertidas tertulias en la esquina del Toscano con los amigos de siempre


Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Hoy es 18 de julio ya. Ayer por la tarde fui a ver esta exposición. Están muchos de tus admirados literatos. De todos ellos me llama la atención la foto de Unamuno.

De vez en cuando me gusta hacer un recorrido cultural por la ciudad. Me trae muy buenos recuerdos de cuando salíamos cada domingo a recorrer los monumentos y a tomar pinchos por la zona antigua de Salamanca.

Lo que más nos gustaba era la tortilla del ‘nazi’, como cariñosamente llamabas al dueño del bar de La Latina.

Nos ponía unos pinchos enormes. De esos con los que quedas ya comido.

Ahora me viene una imagen un poco divertida. Me acababan de sacar una muela y me dolía bastante la boca. Me acababan de recetar unas pastillas para el dolor que cariñosamente me la diste.

La molestia fue remitiendo y entonces me dedicaste una gran sonrisa. Y yo a ti otra.

Alguna vez nos encontrábamos con amigos animales. Recuerdo en Santo Domingo, que apareció un murciélago. Qué susto, pero estába durmiendo plácidamente en su lugar habitual.

Muchas noches recuerdo a nuestro ‘ratoncito’, el que andaba por casa como si fuera la suya. No es que fuera un plato de gusto, pero al final le cogí hasta cariño. Después de un año rondando por casa, y después de volver loco a medio mundo para que nos dijeran la fórmula de atraparlo, al final con un cartón y con un poco de pegamento le dimos caza.

Con mucho cuidado lo arrojaste a un contenedor. Y entonces mis lágrimas brotaron de los ojos. No es que me gustara, pero al final se había convertido casi en uno más de la familia.

Y fue, para mi edad, un poco traumático, pero bueno. Eso ya es otra anécdota divertida que contar.

Te dejo con la foto de tus amigos, deseando que os hayáis encontrado por ahí arriba y que hagáis unas tertulias tan divertidas como las que hacíais con Antonio Lucas, Antonio Lobato o Clemente, el del kiosko. Quiero creer que seguís haciéndolas. Y que habrá sido divertido el reencuentro.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! Os quiero ❤️

El hombre de la camiseta roja y las noches de fiesta


¡Hola, papá! ¿Qué tal estás? Yo bien, en casa. Pasando los calores de este verano que arrea con fuerza. Nada nuevo por otra parte.

Mira que foto he encontrado. Super simpática. Es en el bar Leyma. Creo que llevas una camiseta de Vietnam, si no mal me equivoco. Te la regaló Marta. Me gusta porque es roja. Mi color favorito.

Lo que te gustaba la fiesta. Una buena cerveza y para finalizar un copazo en condiciones. Viviendo la vida cada día.

Eras un señor tan afable y con ese don de gentes. Y te encantaba estar en los bares. Sobre todo en ese, en el Elfos, donde te ponían una jarra bien fría de esta refrescante bebida y luego en el Cava.

Creo que podríamos escribir un libro de todas las desventuras que nos pasaron allí. Lo que más echo de menos es un arco iris doble, como el que vimos hace muchísimos años y que, por desgracia ya no ha vuelto a salir.

Es 18 de julio. Recuerdo que me contabas que aquel día, no recuerdo la connotación histórica, aunque pienso que algo tenía que ver con Franco, os daban siempre una paga extra.

Y a seguir disfrutando. Que de eso se trata este cuarto de luna que es la vida. Así que hoy toca disfrutar todo lo que se pueda.

Bueno, pituco. Te dejo. Si hay alguna novedad, abro hilo y te voy contando. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️