San Pedro, la tradición de comprar ajos y las lunas mañaneras


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Espero que bien. Hoy es San Pedro. Patrón de Burgos. Tradicionalmente los vendedores de ajos se ponían en el mercado de San Juan. Allí la gente, incluida mamá, compraba unas cuantas ristras para luego utilizar en la cocina.

Casi siempre nos coincidía con la llegada a casa de la piscina. Con tu habitual sentido del humor, cada vez que pasábamos por allí decías: “Saca la mano, coge unas cuantas y acelera”. Después reíamos sin parar por esa disparatada ocurrencia.

Hace ya unos cuantos años, por estas mismas fechas, un amigo me invitó a una fiesta de estss en las que te sientes como una princesa. Allí solo había comida rica y bebidas del más alto nivel.

Llevaba un vestido rojo. Mi color favorito. E irradiaba felicidad por todas los lados. Siempre me gustaron esas fiestas con gente divertida, con presentadores de la tele, toreros, ganaderos.

Se celebró en un palacete que había sido propiedad de Franco. Había unos sillones de época con una tapicería impecable. Velas en el jardín, buena música y un ambiente inmejorable.

Pero pensar ahora en un evento de semejante envergadura, es casi imposible.

Anoche el cielo brillaba como hacía tiempo que no lo veía de bonito. Cientos de estrellas iluminaban la cálida noche de lunes. Un espectáculo maravilloso, peque. Cada uno de ellas eran pequeños luceros que creaban un espectáculo mágico. De los que nos gustaban a ti y a mi.

Esta mañana hemos amanecido con una luna así de hermosa. Un espectáculo para la vista. Un regalo de la naturaleza para disfrutar cada día.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️