Los amaneceres de Cola Cao, bizcochos y sonrisas


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien, en casa. Todo tranquilo. Otro día más madrugando un poco. No tanto. Ya son casi las nueve. El tiempo pasa rápido. Más de lo que me gustaría.

¿Has visto estos brioches? Te los hacía de vez en cuando para desayunar. Tienen una pinta excelente, aunque tu despertar favorito era con un buen cola cao con bizcochos. Que por supuesto, te preparaba yo. Con todo el cariño del mundo.

Creo que era tu momento favorito del día. Ese y el ratito que por la noche en el Cava Comerón, tomando una copita en la terraza. Tan a gusto. La verdad.

Hay costumbres que nunca deben perderse.

También me vienen a la memoria ahora los deliciosos bocadillos de patata que nos hacían en el cenzual. Qué delicia, de verdad. Y la mirinda. Unas pocas pudimos tomar. Qué ricas estaban con ese sabor a mandarina.

Nunca nos quitaste un capricho. Lo único que pedías era que si había algún conocido dentro, nos esperáramos a consumir. Y así lo hacíamos.

Qué felices momentos verdad. Cuando ya nos hicimos adolescentes, nos quedábamos en casa. Unas veces para estudiar y otras para ver la tele. En función de las ganas.

Luego, cuando retornabas a casa, nos preparabas una deliciosa cena. Unos días lomo a la plancha. Y los más locos, fabada. Deliciosa y exquisita. Hasta que un día reventando. Por suerte, todo quedó en una anécdota y nos reímos a mandíbula partida.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️