Cabrera, el refugio donde encontrabas la felicidad y la paz interior


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo hoy un poco nostálgica. Añorando atardeceres hermosos, puestas de sol en algún lugar de esos que tanto nos gustaban.

Últimamente solo busco arco iris. Quiero pensar que tú estás en uno de ellos esperándome con una sonrisa. Esa hermosa palabra que he borrado de mi diccionario y de mi día a día.

Las cosas que me hacen reír son imposibles de conseguir ahora mismo. Así que nada. Como tú dirías: ajo y agua.

Es 18 de junio. Festividad del Cristo de Cabrera. El patrón del pueblo de tu madre. Y tuyo, en parte, aunque no fueras mucho allí.

Si no mal recuerdo, además de ir a visitar a la familia, que te preparaban unas deliciosas patatas asadas y un chorizo a la brasa de rechupete, era tu refugio para los días en que había cosas que no te gustaba ver.

Así, de primeras, sé que el día que se casaron los actuales Reyes de España, te cogiste el coche y un libro y te fuiste allí, a la sombra de un árbol, para no enterarte de nada, directamente.

Tu capacidad para desconectar de la realidad es aún mayor que la mía. Y fíjate que es difícil que me centre en algo desde hace meses.

Solo miro el reloj y tengo la sensación de que estoy en tiempo de descuento. Desperdiciando minutos que ya no voy a recuperar nunca. Y eso me tiene consumida, papá. El maldito tiempo, que no para. Que pasa sin pena ni gloria. Añorando tu presencia y la de mamá.

Hoy ha habido motos. Y siempre te digo lo mismo, daría lo que fuera por volver a gritar como una loca y que me mandaras a dar un paseo. Ahora es todo tan distinto. Aquí, sola, con las emociones contenidas, sin poder hablar con nadie y tragándome todo lo que pienso sobre lo que veo a mi alrededor.

Desde que me despierto maldigo el día en que te fuiste, porque ese día, como te dije entonces, te llevaste una parte de mi corazón, que ahora parece de hielo. Ni siente ni padece.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Espero que celebres este día con un hermoso brindis. Yo alzo mi copa desde aquí. La vida fue bella mientras estuvisteis a mi lado. Y con eso me quedo. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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