Las calles desiertas del temprano amanecer y las redadas nocturnas de antaño


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Preparada para vivir un largo día con muchas cosas que hacer, que ahora no te puedo contar.

Me imagino que será un día intenso mejor. Mira a las horas que ando despierta. Y tiene toda la pinta de llover. No sé cuanto aguantará.

La ciudad está desierta a estas horas. Pero justamente este esquinazo me recuerda a una noche que estuvimos juntos en la terraza. Había una redada policial. Y se preparó una importante, la verdad.

Detuvieron a tres o cuatro personas. Nosotros solíamos estar asomados allí con nuestra copita o lo que se terciara y yo fui siempre con mi cámara para grabar todo.

Anda que no vimos cosas ni nada. Desde aquel señor que pasaba siempre en bicicleta, al que un día paraste para preguntarle el nombre a otro al que, sin ningún ánimo de hacerle daño, le lanzamos unas nueces desde arriba para hacer la gracieta, aunque pensándolo fríamente, tampoco tiene tanta gracia.

Allí hacíamos planes y rutas. Desde como ir al colegio de pequeñas a la manera de ver las estrellas, los eclipses o todo lo que se terciara.

Y de vez en cuando, darle bajar a comprar unos churros, a eso de las seis de la mañana para comerlos tranquilamente en la terraza e irnos a la cama plácidamente. Justo al revés que ahora, que sigo trasnochado y despertándome muy temprano.

Tampoco es malo. Me da más de sí el día. No es menos cierto que probar en alguna ocasión en seguir tu ejemplo y amanecer a las 11 y 11 sería malo, pero… Todo lleva un tiempo. Y si ahora que es verano y amanece pronto, se puede aprovechar para dar un amplio paseo, pues mucho mejor, que ya llegarán las noches de frío en las que haya que quedarse acurrucado en la cama.

Y de momento, poco más. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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