Las mil y una desventuras del ángel que está en el cielo


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Recuperando poco a poco la normalidad. Hoy ya es 16 de junio. La víspera del accidente que tuviste con tu coche hace ya ni sé cuantos años.

Al final hoy pienso que fuiste afortunado. Y mucho, porque ese día pudimos vivir una auténtica tragedia y, por fortuna, salimos bien.

Ahora mismo veo la imagen. Estábamos mamá y yo de cumpleaños y no recibíamos noticias tuyas. Pensábamos que todo iba a normal, pero nos extrañaba que no llegaras siendo tan tarde.

Al final, como lo bueno y lo malo se sabe, recibimos una llamada que confirmó que te habías estrellado con el coche. La buena suerte fue que todo quedó en un golpe, un susto y una llamada de teléfono que puso fin a la pesadilla.

Qué alegría, peque. Habías salvado la vida después de un accidente tremendo. Solo te quedó un dolor en el pecho y un poco de miedo al coche, que te lo quité yo al día siguiente.

¡Qué cosas te pasaban! Siempre íbamos rozando los límites. Aunque era normal que de vez en cuando tuviéramos un roce, por lo general pasábamos mucho tiempo juntos. Casi todo el día… Quitando tu rato de siesta, que yo aprovechaba para ir al gimnasio y después salir de paseo con mi princesa.

Cuando llegaba, estabas en tu banco, porque aunque sigue siendo de uso público, un pedacito de ti sigue presente allí. Lo presiento desde que salgo por la puerta de casa.

Te recuerdo cada día con tu cazadora azul y tu bastón. Con muchísima paciencia, porque lo de la puntualidad nunca ha sido lo mío.

Si llegábamos en coche, solías protestar. No te gustaba mucho, pero al final te montabas y juntos íbamos hasta el garaje y luego a tomar nuestros vinos.

Y si había que alzar una copa para celebrar algo, pues también se hacía. Ahora ni vinos ni copas. Ni nada que celebrar, ciertamente.

Solo quedan los recuerdos bonitos y el amor infinito que nos profesábamos. Que lo sigue siendo. Tú desde donde estés y yo desde aquí.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que es un poco tarde para escribirte. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️