Los panecillos de San Antonio y los días de algarabía en Madrid


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. Recién levantada. Hoy ha amanecido. Ha amanecido lloviendo en Salamanca . Un poco más fresquito que estos días. Pero ahora empieza a salir el sol.

¿Te suena este sitio? Aquí estuvimos la última vez que vinimos juntos a comer cuando me acompañaste a Madrid.

Te tomaste cochinillo y tu tarta favorita. Acompañado de un buen vino. Brindando por la vida. Es muy complejo vivir la vida de esta manera, pero es la única.

Recuerdo el copazo que te tomaste en la Plaza Mayor. Qué rico estaba. ¿Verdad?

Hoy en San Antonio, patrón de muchos sitios, pero especialmente de Chiclana. Cuando estábamos allí, nos lo pasábamos bomba.

Mamá y yo solíamos ir a la iglesia a recoger panecillos y luego a tomarnos nuestros vinos. Siempre de fiesta. Y de eso se trata, peque. De vivir lo mejor posible, dentro de las posibilidades de cada uno y ya.

Así que ahora toca disfrutar un poco. Añorando esos días de playa, diversión y, sobre todo, tu sonrisa, tu dulzura y tu forma de quererme.

Que además era recíproca. Y lo mismo pasaba con mamá. Éramos puro amor. Los tres juntos a todas partes. Inseparables.

Hay una canción que dice. Voy a reír, voy a soñar. Vivir la vida….

Pienso que ese fue tu lema. Y así lo hiciste y lo intentaste hacer conmigo. De momento, en un año y pico de pandemia, lo he sido tres veces. Y espero poder seguir siéndolo en breve.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️