Aquellos ojos grises de mirada divina y amor infinito


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. Disfrutando de otro amanecer en Salamanca. Se avecina otro día de calor potente. No sé qué temperatura alcanzaremos, pero bastante elevada.

¿Reconoces este lugar? Sí es el mejor recuerdo que tengo de nuestro último viaje juntos. El maravilloso Caixa Forum. Allí vivimos un momento de nervios y emoción con mi vestido rojo espectacular que me regalaste con tanto capricho.

Ayer, hablando con una amiga, me decía que tenía unos ojos con una mezcla de colores maravillosa. Entonces le dije que los tuyos eran grises.

Lógicamente me dijo también eran sus favoritos. Y yo pensé: cierto la verdad. Desprendían una paz y una serenidad impresionante.

De hecho también me dijo que si estaba enamorada de ellos. A lo que respondí sin ningún tipo de duda que sí, que estaba enamorada. En el buen sentido de la palabra.

Te comenté alguna vez el significado. Los tienen las personas bucólicas, que aman el mar, los atardeceres, cualquier cosa que les haga sentirse bien.

Y eso era lo que realmente te volvía loco. Como a mí, peque. Al final siempre tuvimos muchas cosas en común. Tantas que a día de hoy las mantengo casi todas.

No se si por suerte o por desgracia. Pero bueno. Hay cosas que ya no van a cambiar jamás. Así que nada. Vamos a empezar el día con un rico desayuno para celebrar la vida y un poco de ejercicio para hacer músculo. Luego, como es viernes, habrá que hacer un poco más de celebración de lo habitual. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️