El jefe siempre tiene la razón y otras muchas de tus divertidas locuras


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Hace un maravilloso día de verano, la verdad. Arrea el sol que es un primor. Pero que se le va a hacer. Estamos ya metidos de pleno en verano.

Mira qué foto tan curiosa. Primera norma. El jefe siempre tiene la razón. Y eso decías tú. Y si no la tiene, remitirse al punto dos…

Tus pequeñas locuras. Ayer, paseando por la Plaza, lo encontré en un estanco y pensé: ¡Cuanta razón tienen!

Lo que te podía gustar esa frase. Y yo sonreía mientras tanto. Al final teníamos una complicidad infinita. Esa que ya no volveré a tener con nadie.

Estábamos hechos el uno para el otro. Desde siempre. Yo pensaba que me podía comer el mundo, pero al final es el mundo el que me está comiendo a mi, papá.

Muchas veces miro la foto de los premios y me pregunto de donde salió esa sonrisa. Bueno, sí. Salió porque, aunque tú ya no estabas, tenía a mi lado a mi gordita.

Se pegó un festín como el que nos dimos tú y yo. Con cócteles, canapés y una gran fiesta para celebrar que estábamos allí.

Qué divertido recuerdo de aquellos años, que ya se fueron. ¡Ay, quien pudiera parar el tiempo!

Pero eso es imposible ya. Así que toca ponerse en marcha ya en este martes y comenzar a disfrutar del día.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️