Los días de vino y rosas siempre a la verita vuestra


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Es 7 de junio ya. Quedan dos semanas para que llegue el verano. Hoy alcanzaremos los 31 grados. Menuda chicharra, de hecho.

Hoy ni sé donde me meteré para refugiarme de este calor. Contigo hacía menos cosas, pero con mamá, era un no parar. Que si un café con hielo, una visita al mercado, un aperitivo, un ratito en casa y por la tarde más de lo mismo.

Los días se hacían tan cortos y tan amenos. Igual que contigo, que siempre sabías cuidar con detalle cada capricho.

Nunca me faltó de nada a tu lado. Pero lo más importante no era lo material, que me encantaba, si no el hecho de tenerte a mi vera. Y sí. Pasar por los sitios y entrar.

Ahora, por desgracia, las cosas han cambiado y mi rol es el de paseante aburrida de vivir en esta ciudad que tú tanto amabas.

Para ilustrar el post, he escogido esta foto, en la que estoy yo con mi querido amigo Charlie, mi saco de boxeo.

Amigos inseparables. Y encima me dejó superflaca. Ahora pienso que si siguiera, seguiría igual o mejor. Es hora de levantarse e ir a dar un amplio paseo para mantenerne a raya.

¡Bueno, pituco! Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ❤️