Las noches de jarana y diversión tomando chatitos de vino en los tugurios


¡Hola, papá! ¿Qué tal estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Hoy le damos la bienvenida a junio. Un día resplandeciente de sol. Anoche llovió bastante. Siento no haber hecho una foto del momento.

La verdad es que cayó una buena tormenta. Y yo sin paraguas, pero los canalones están hechos para eso. Para pasear tranquilamente por la calle disfrutando de ese maravilloso espectáculo que es la lluvia.

Pero también es una alegría disfrutar de un amanecer como este. Desde bien temprano. Ahora parece que se nubla. En breve lloverá seguro.

Ayer estuve con Benito, el del mesón de Rodríguez Fabrés. Te recordaba con mucho cariño.. Igual que a mamá. De aquellos tiempos en que os ibáis de chatos por toda la zona de Rodríguez Fabrés, el paseo de Carmelitas o el barrio Garrido.

En 20 minutos hicimos un recorrido entero por la vida de su mujer y de la vuestra. Hablaba con muchísimo cariño de vosotros. ¿Por qué?

Porque os hacíais querer. Y mucho, además. Eso era para vosotros disfrutar la vida. Ir a tomar vinos y pinchos y volver a casa tan tranquilos.

La felicidad echa a vuestra manera. Y yo igualmente feliz por la buena suerte de haberos encontrado y compartir tantos y tantos buenos momentos.

Quizás, no, fijo. La vida se componía de esos buenos momentos que eran las tardes interminables de fiesta y algarabía. Comparado con la tranquilidad de ahora, es imposible asumir la vida tan tranquila de estar en casa, pero bueno. No queda otra.

Intentar tirar hacia adelante lo mejor que se pueda y disfrutar de cada uno de los momentos que pasamos juntos y que añoro cada mañana desde que me despierto.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️