El hombre amable de sonrisa eterna y pluma exquisita


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Sin novedades importantes.

Perdona por la calidad de la foto, pero bueno. No me ha salido otra mejor. Me gusta este momento porque estas feliz. Muy feliz Fue el día que presentaste el libro en la Feria Municipal de Salamanca. Y yo tuve el honor de acompañarte en ese momento.

Recuerdo que a tu lado estaba sentada una chica, escritora (no me digas el nombre), que además tenía alguna minusvalía y acababa de presentar su último trabajo.

Sonreía constantemente. Estaba feliz porque compartía ese momento con sus padres.

Tú llegaste allí y la saludaste amablemente. Como siempre hacías con todo el mundo. Al final a mí me ha cambiado un poco el carácter y me he vuelto menos amable que hace unos años, pero supongo que es el tiempo.

Poco a poco iré recuperando la alegría. Supongo que tardaré un poco aún, porque tu amabilidad era única. Espero que no sea mucho tiempo, pero tampoco me pongo metas. Es imposible pensar ahora en el futuro. Con vivir el presente no es poco.

Y en ello estamos. En vivir el día a día lo mejor que se pueda. Hoy no me voy a extender mucho más, que tengo que hacer cosas.

Bueno, pituco, te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. Os quiero ❤️