La mujer de vestido rojo y sonrisa infinita en nuestro último viaje juntos


¡Hola, papá! ¿Qué tal estás? Yo bien. En casa. Recordando aquel maravilloso día en que nos fuimos a Madrid.

Nadie imaginaba que iba a ser nuestro último viaje juntos, pero lo era. Y como lo disfrutamos. Fue una auténtica maravilla.

Desde que llegamos teníamos unos nervios compartidos difíciles de explicar en este momento.

La mañana fue tremenda. Nos pasamos un día de lo más divertido. Desde que llegamos en el tren, no dejabas de sorprenderte.

Para empezar, cogimos un Cabify, algo que desconocías. Y luego ya llegamos al hotel, nos fuimos a comer a casa Botín y de allí, directamente, te fuiste a dormir la siesta. Tan feliz.

Creo que estarías sopa dos o tres horas mínimo. Y yo mientras arreglándome. Creo que llegué a desesperarte por lo pesada que era cuando me arreglaba, pero al final compensó.

Aunque me gritaste por mi tranquilidad, justamente lo contrario que ahora, que soy puro nervio.

Te veo sonriente y feliz, rodeado de todos tus admirados escritores. Yo te miraba embelesada.

Ese día hicimos las fotos más bonitas que tengo guardadas. Tú y yo abrazados con una enorme sonrisa en la cara. Te podría decir hasta la ropa que llevaba.

Después, en la gala, llegó el momento de pisar la alfombra azul. Yo con mi vestido rojo, No cabía en él de emoción. Y tú tampoco, peque. Solo mirabas hacia un lado y hacia el otro, porque aunque tú estuviste en muchas finales, ninguna fue como ésta.

No se me olvidará el momento en que apareció Carmen Posadas. De reojo, observó mi vestido. Y yo alcé mi cuello y camine firme y segura contigo agarrada del brazo.

Cuando entramos, y para mi sorpresa, salió al escenario Jorge Blass. Nos dejó maravillados con sus trucos. Creo que aún no he superado ese momento. Cada vez que lo veo me deja hipnotizada. A ti no te causó ni sensación.

Me dio una carta, que me dijo que era la de la buena suerte. Y sí. Fui afortunada por tenerte a mi lado en ese momento. Después nos quedaban seis meses para separarnos para siempre.

Hoy pienso que ese 17 de mayo fue el mejor regalo que pudiste hacerme. Y nunca agradecértelo lo suficiente, pituco.

Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! Os quiero ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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