La primera rosa del año y los abrazos que volverán a llegar


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo muy tranquilo. Anoche encontré un video que decía unas cosas muy hermosas. Pero me lo guardo para mí. En realidad era como nuestra historia misma.

Ese vídeo, a las 12 de la noche, además de emoción, te causa bastante nostalgia. Pero sí. Una vez más pienso que te fuiste demasiado pronto. Y mamá te siguió demasiado rápido.

Había frases mucho más hermosas, pero me las quedo para mí. Como tantas cosas que me he ido callando y que tendré que echar fuera de mí en cualquier momento.

En este día en el que ahora el sol empieza a asomar para luego ocultarse de nuevo, encuentro una foto de hace cuatro años exactamente.

Es la primera rosa que brotaba de nuestros rosales. Y que tú. Con todo el amor del mundo. El que profesábamos los dos, o mejor dicho, los tres, cortabas para mí.

En esa ocasión, y valga la redundancia, fue de color rosa. Ya sabes que mi favorita era la amarilla.

La coloqué cuidadosamente en un vaso de cristal y la puse en mi habitación. Era el mejor regalo que me podían hacer cada día. Una cosa tan simple y que me llenaba tanto.

Anoche, en mi soledad, me di cuenta que la felicidad existe, y que solo fui feliz a vuestro lado. Ahora me queda un tiempo impredecible. Ni tan siquiera me planteo cómo va a ser. Complicado seguro, pero habrá que sacar instinto de supervivencia para salir adelante como se pueda.

Creo que, como siempre, al final aparecerá un arco iris de colores que me ilumine, una luz que me guíe y la seguridad de que no sé cuando, podremos volver a abrazarnos los tres.

Bendita la hora en que encontré el video. Bendita, porque si me quedaba alguna duda, ahora ya lo tengo bastante claro.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️