Las tardes de churros, porras, regalos y mucha diversión


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo, por suerte. Ya es 7 de mayo. En un par de días se levanta el toque de queda y ya se podrá llegar un poco más tarde.

Para los que nos gusta trasnochar, perfecto. Hoy también me he despertado con una sensación muy extraña. No sé si es miedo, angustia o qué, pero lo cierto es que se pasa fatal.

Siempre pienso lo mismo, peque. ¿Por qué os fuistéis? Es ley de vida, sí. Te recuerdo siempre feliz, sonriente, dicharachero, bromista… Y yo era igual.

Luego ya me ha ido cambiando el carácter. Creo que ya te he dicho que cada día me parezco más a ti, pero cuando estabas cabreado.

Rebuscando entre mis fotos he encontrado una que me hace rechupetearme los dedos. Una tarde de chocolate y porras con mamá. Y piensas. ¡Qué rico! Y siendo práctica: ¡Qué grasiento!

No creo que haya una mañana en la que no me den ganas de entrar en la churrería, pero luego piensas: ¿Para qué? Si al final me voy a poner como una bolita.

Pero sigo salivando. Después de los churros llegaba la hora de irse de compras o de un relajante spa… Mil cosas divertidas, que ahora no puedo hacer.

¡Ay, papá! Lo que te echo de menos. Cada día que pasa nada más. A ti y a mi princesa. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mamá! ¡Os quiero! ❤️