La mamá más bonita y cariñosa del mundo


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. ‘¿Está por ahí mamá? Supongo que sí. Que al final os habréis vuelto a juntar en el arco iris de los padres.

Hoy hubiera cumplido 76 años. Y como yo no puedo, te pido por favor que le des un tirón de orejas y un beso enorme.

Empecé el día bastante tranquila, pero ahora que pasan las horas y te paras un momento a pensar, piensas en lo que lo hubiéramos celebrado si no se hubiera marchado de esa manera tan repentina.

Hoy también se agolpan los recuerdos en mi cabeza. Lo feliz que era con un simple pastel o una pequeña flor, que nunca faltaba en un día como este.

Siempre con sus caramelos, su sonrisa, su pelo recogido con una horquilla y su sonrisa tímida.

Cantando con su radio. Plácidamente sentada en su sillón. Dormida. Tan tranquila. Me acuerdo de una de las últimas veces que estuvo en el hospital. Como era de esa manera, me pidió que le comprara medio kilo de pastas. Y yo pensando… Que es diabética. Al final le compré un pastel sin azúcar. Y, lógicamente, no le gustó.

Le encantaba que le atusara el pelo. Le relajaba tanto. Y que le hiciera trenzitas. Cosas tan simples…

Pero bueno. Me conformo con que le des el beso y le compres un pastel. No os olvidéis de brindar con una copa de cava.

¡Bueno, pituco! Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️