Cuarenta años del golpe de estado que conmocionó el país y del ‘quieto todo el mundo’


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Me gusta empezar el día escribiéndote, porque tengo la mente más despejada.

Es 23 de febrero. Y aunque parezca mentira, han pasado 40 años del ‘tejerazo’. 40. Se dicen bien y pronto.

Creo que es la tercera vez que lo cuento, pero no me importa, porque es un recuerdo que marcó mi infancia.

Me asusté, porque golpe de estado era una palabra que en el colegio no nos habían ni enseñado. Y, por supuesto, no sabíamos lo que ello significaba.

Sé que era una tarde normal de juegos en casa. Nosotras estábamos con alguna amiga del colegio y tú en el salón.

Seguro que con tu cigarrillo y la radio puesta. De repente te has levantado y has llamado a la familia de la niña para que fueran raudos a buscarla. Después, se te empezó a notar bastante nerviosismo.

Retiraste algunos discos y libros, bajaste al estanco a comprar un cartón de Ducados y la radio dejó de emitir su programación habitual para poner música militar.

Te preguntábamos cosas, pero por más que lo explicabas, era difícil de comprender para nosotras. Yo intuía que no era nada bueno por tu cara de preocupación.

Los tanques tomaron las calles. Y aquel ruido me aterró. Nunca había visto la cuidad igual. Tú, sin embargo, cogiste tu abrigo y te fuiste a acompañar a tía Nieves al hospital por si las moscas. Así viste el ambiente en primera persona y te refugiaste en casa esperando noticias.

Fue una noche muy larga, en la que no sé si podrías conciliar el sueño. Estabas pendiente de la radio y de la televisión.

Hasta que no has visto que estaba todo resuelto, no te has retirado a descansar. Eso sí. Nos dejaste un encargo a mamá y a mí.

Cuando salimos a hacer la compra. Y casi de manera clandestina, fuimos al quiosco a pedir dos periódicos que nos dieron casi clandestinamente.

Los devoraste directamente. Pero creo que en ese momento te quedaste tranquilo y relajado. Nosotras supongo que también.

Entonces nos contaste la importancia de algunos personajes en ese momento histórico, como Adolfo Suárez y Gutiérrez Mellado.

Cuarenta años, papá. Casi media vida. Pero bueno. Lo mejor es recordarlo con cariño y con todo lo que significó ese día en nuestra vida.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuidate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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