Las divertidas caminatas entre ‘La Celestina’ y ‘El Lazarillo de Tormes’


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Esperando a ver que nos aguarda este último sábado de febrero, que, de momento, ha amanecido nublado y algo tristón.

Ayer se quedó una tarde muy agradable y aproveché para dar un paseo por la Ribera del Tormes.

Recuerdo cuando hace ya siete años casi todas las mañanas hacíamos ese recorrido. Te estoy viendo ahora mismo. Te compré una sudadera roja, que te sentaba genial.

Creo que no te la quitaste desde el día que te la regalé hasta que no quedó más remedio que lavarla.

Estabas recién salido del hospital y seguías al dedillo lo de tu caminata diaria, que yo gustosamente hacía contigo.

Cada día hacíamos una ruta, pero esa y la del Huerto te gustaban especialmente porque te permitían estar en los lugares que más cosas hermosas te recordaban de Salamanca.

Uno por su proximidad con ‘La Celestina’ y el otro porque a lo lejos intuías la ceña de ‘El lazarillo de Tormes’, una obra que te embelesó desde el primer momento que la leíste y que, al final, inspiró el título de este blog.

Recuerdo que la climatología era mejor y te ponías una visera para proteger tu cabeza del sol. Yo te llevaba un pequeño kit de supervivencia, con tu botella de agua, algún pequeño snack y un spray refrescante de piernas para cuando te empezabas a cansar.

Rebuscando en mi álbum de recuerdos, vi que al llegar, si mamá no tenia comida, que no era lo habitual, te preparaba algunos platos de cuchara deliciosos, como unas patatas guisadas, que me quedaron de rechupete.

Llegábamos cansados. Tú almorzabas tranquilamente y luego te dormías una larga y placentera siesta con tu pijama.

Te levantabas con el tiempo justo para leer un rato, merendar y arreglarte para salir a tomar unos vinos.

Y esa hora era tu felicidad. Esa era tu feliz vida. Y la mía también, porque siempre te veía sonreír.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy que tengo que desayunar. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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