La primavera anticipada de flores y color que alegran las mañanas de caminata


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Cada día más madrugadora, como verás. Cinco horas de sueño son más que suficientes para descansar y afrontar una nueva jornada.

Hoy recuerdo mis principios como periodista en La Gaceta. Fuimos a un pueblo a ver una novillada. Yo era casi debutante en el arte de las letras. No en el de los toros, que los llevaba en la sangre desde bien pequeña.

Estábamos en Huerta del Rey. En mitad de una faena de las que te levantan del asiento, la banda comenzó a tocar un pasodoble.

Para mi sorpresa te lo sabías y lo comenzaste a tararear alegremente. Yo sonreía a tu lado. Sin poder ocultar mis nervios porque luego todo lo que había visto, lo tenía que plasmar en papel y narrarlo para que los lectores pudieran hacerse una idea de lo que allí estaba pasando.

El texto lo tenía más o menos claro, pero me faltaba un título que fuera original. Y entonces tú me sugeriste que lo hiciera con el nombre de la música que había amenizado la faena: “Aquel cerezo rosa floreció”.

Y sí. Fue un éxito. Creo que hasta el propio novillero me dio la enhorabuena por la inspiración que puse en el texto.

Comencé con fuerza. Mucha. Me quería comer el mundo y llegar muy alto. Y llegué. Y tú estabas orgulloso de haberme inculcado esa afición que perdí con los años y que ahora aborrezco.

La foto que ilustra este texto no tiene mucho que ver con lo anterior. Nada más en que hay plantas floreciendo, pero es hermosa porque anuncia ya una inminente primavera, que, de momento, nos está regalando unos días de sol impresionantes.

La tomé en el Huerto de Calisto y Melibea. Irradia positividad, vida, color… Tantas cosas hermosas. ¿Verdad, peque?

Lo mucho que pueden decir una simple flor. Sobre todo a los bohemios soñadores que nos embelesamos con los pequeños detalles que nos regala la naturaleza.

Ayer tuvimos un pequeño respiro en el toque de queda. Nos permitieron ampliar el paseo nocturno hasta las 10. Y no veas cómo estaba Salamanca. Abarrotada en la zona de las terrazas de Unamuno.

Creo que necesitábamos una burbuja de aire fresco para volver hoy a la antigua normalidad, pero no queda más remedio que aguantarlo y dar gracias porque vamos esquivando la pandemia.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que ya es hora de empezar mi jornada. ¡Cuidate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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