Un San Valentín con huevos con patatas y mucho amor fraternal


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. ¡Feliz día de San Valentín! Sí. Ya sé que decías que era una fiesta para el comercio.

Bien es cierto que el amor se demuestra los 365 días del año, pero es una excusa perfecta para celebrar.

Hace ya tres años tuviste tu mejor ‘día de los enamorados’. Ni tan siquiera estaba preparado. Fue una casualidad de la que me di cuenta cuando estábamos de ruta por el País Vasco.

Justamente esa mañana decidimos ir a Deba. Y allí sí que celebraste. Reencuentro con los amigos (Marián y Joseba, propietarios del restaurante Izende) y comida de la que sí te gustó.

Huevos fritos con patatas y jamón ibérico y una botella de vino de Nuestra Señora de Remelluri, uno de los grandes placeres de la vida para ti.

Bohemio y soñador como tu eras, habías dedicado un artículo a las exquisiteces culinarias de ese lugar, que ellos enmarcaron y pusieron en un rincón del establecimiento.

Te levantaste de la mesa. No sabía muy bien tu destino. Te sentaste en una silla frente al cuadro y las lágrimas comenzaron a brotar de tus ojos. Yo fui por detrás y te abracé con fuerza para intentar calmarte, pero simplemente era la emoción de volver a sentir tantas cosas que pasarían por tu cabeza.

Luego llegó la hora del paseo. Se te hizo largo, interminable diría yo, porque ibas con tu bastón. Pero después del esfuerzo llegó la recompensa. Tu mar.

Me cogiste del brazo, cerraste los ojos para escuchar el ruido y me dijiste: ¡Qué maravilla! A lo que yo asentí y te regalé un tierno beso. Nos quedamos allí un ratito. No tanto como hubieras querido, porque había que coger un tren, pero tengo la sensación de que, a pesar del cansancio extremo, fuiste feliz, peque.

Lo mismo que mamá, que a primera hora de la mañana, con la que fui a una tienda de bombones para comprar una cajita con corazones. Ya de retorno al hotel, nos esperaba una dulce sorpresa en forma de chocolatinas conmemorativas de esa fecha, que seguramente me hicieron más ilusión a mí que a nadie.

Sin duda fue el mejor San Valentín que vivimos. O si no el mejor, el más especial. El último juntos, pero el más hermoso.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuidate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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